Fundamentación
Programa de Inclusión Social
Una profunda crisis socio-económica se produjo en nuestro país entre los años 2001- 2004, añadiendo a los sectores pobres estructurales otro grupo poblacional que perdió empleos y no logró reinserción laboral.
Enumerar las causas no posibilitaría una intervención más eficiente ya que sobre ellas han desarrollado sus pareceres especialistas en el tema.
También podemos decir, que otro factor de suma importancia a la hora de entender la posibilidad de reinserción laboral fue el gran avance tecnológico en el mercado de trabajo, que dejó y sigue dejando afuera, a toda aquella persona que no cuente con una mínima preparación en el manejo de la informática. De esta manera, a la desocupación que pudo suscitarse por razones económicas y financieras, debe sumarse esta otra, que ya no pone a los pobres en condición de desocupados sino en un concepto mucho más abarcativo: el de inocupables. Se trata de individuos que por carecer de conocimientos, de preparación en el manejo de la tecnología y tal vez de algunos mecanismos sociales para integrarse a esta nueva sociedad del siglo XXI, han quedado afuera de toda oportunidad laboral. Todos sabemos que el trabajo es una oportunidad para acceder a estados de vida más confortables, que integra, que socializa y levanta la autoestima en el ser humano.
En realidad, la población de la que hablamos, no está protegida y nada indica que esta injusta situación se pueda revertir a corto plazo. El gran desafío es cómo incluirlos en plazos más o menos perentorios y evitar así que el modelo se extienda a más individuos por el propio ejemplo familiar.
La carencia de oportunidades y la inequidad de la década del 90 que hizo crisis en el 2001 fue resultado de un país que despojó a la familia de derechos, pero también de obligaciones. El resultado fue la desciudadanización, quiere decir que cada hombre-mujer argentino-argentina ya no le interesa ser miembro del Estado, porque el Estado es Estado ausente y el gran ordenador, el Mercado. Así, el argentino se convirtió en un activo consumidor, ávido de poseer para adquirir y de adquirir para mostrar, otorgando la sensación de ser “parte de”, una sociedad que se vale por lo que tiene y no por lo que hace, bastardeando el valor del esfuerzo, de la solidaridad y tantos otros. El aparato estatal redujo al mínimo su intervención en el ámbito de lo social, aspecto que trató de subsanar con programas sociales comprados para “compensar”, sin proyecto pensado para este país sino ideado por otros para dar respuestas a todos por igual. En lo cultural, la consideración de tomar aspectos culturales ajenos y estimarlos como “superiores y superadores” a nuestra idiosincrasia, minaron aún más nuestros valores.
Sunchales no ha quedado ajena esta realidad nacional, aunque, en menor medida que en los grandes conglomerados urbanos, pero no por eso menos preocupante.
Estamos convencidos de que es necesario acotar la brecha entre los sectores sociales para generar una sociedad integrada y una convivencia armónica como la que disfrutamos hace tiempo atrás.
Por eso estamos poniendo la mirada en trabajar desde un Estado Municipal que pone como centro la persona, no como individuo aislado, sino como integrante de un colectivo humano, convencidos de que la persona crece y se desarrolla en familia y establece desde allí sus vínculos sociales donde se generan y propician espacios de solidaridad y de encuentro con el Otro.
También pondremos la mirada en el territorio en que le toca crecer y desarrollarse, haciendo que esta ciudad le brinde oportunidades de desarrollo personal. De esta manera tendrá el crecimiento adecuado y se desarrollará conforme a sus posibilidades.
La intervención: Para evitar la dispersión de recursos, la duplicación de acciones y el control de las mismas, se llevará a cabo mediante una INTERVENCIÓN INTEGRAL.
Para esto fue necesario realizar un diagnóstico de situación que nos llevó a conocer aspectos fundamentales de la situación de las familias en riesgo de nuestra ciudad y plantear las siguientes acciones:
1) Recuperar el programa de inclusión Social que se pusiera en acción en el año 2003 cuyos fundamentos siguen sosteniéndose, ahora, con más fuerza. Es importante reconocer que aquel Programa contenía claridad en las estrategias propuestas y además visión de futuro.
2) Aplicación de dos subprogramas:
Subprograma “A”. PRODUCIR FAMILIA:
La familia como organización social básica en la reproducción de vida en sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales, y en el mundo de la vida cotidiana, es un espacio complejo, contradictorio en tanto emerge como producto de múltiples condiciones en un determinando contexto político, social, económico y cultural.
Es el lugar privilegiado de la construcción de la identidad. Los vínculos familiares constituyen una fuente de nutrientes de los más profundos sentimientos humanos, sean éstos positivos o negativos, según las condiciones y las posibilidades de integración y crecimiento ligados a condiciones materiales simbólicas.
La familia es también un lugar que puede desarrollar y reproducir las desigualdades sociales.
Actualmente la conformación familiar, difiere del modelo familiar deseado, por ejemplo, madres solas con varios hijos a cargo, hombres solos con sus hijos a cargo, familias reconstituidas que viven en espacios reducidos, casi hacinados
Nuestra ciudad contiene sobre todo familias como las del primer tipo, madres solas con hijos a cargo, o bien aunque están en pareja, ellas asumen la familia y soportan situaciones muy violentas en pos de mantener un techo y un plato de comida.
Nos proponemos:
- Abordar integralmente a la familia y en particular a cada integrante.
- Generar acciones interdisciplinarias que tiendan a prevenir conductas en riesgos de menores, adolescentes y jóvenes.
- Conformación del grupo de “Agentes Comunitarios” que tendrá a su cargo el seguimiento de las familias desde el eje social con las Asistentes Sociales.
- Potenciar los Centros de Salud de los barrios 9 de Julio y Moreno, extendiendo desde esos lugares, el brazo a las familias.
- Trabajar articuladamente con todas las instituciones gubernamentales y no gubernamentales.
Para estos objetivos se han definido cinco líneas de acción.
1 ) Taller Mujer –Madre.
Será el espacio para abordar la relevancia de ser mujer, de tener una sexualidad responsable, del derecho a planificar su vida, estudiar, trabajar y pensarse mujer –madre.
Acompañarla en la crianza de sus hijos en la primera infancia.
2) La primera infancia:
Ampliar espacios de atención de los niños de 45 días a 5 años. Para eso se cuenta con un Jardín Materno Infantil que ya se encuentra organizado para la atención de estas edades
3) La segunda infancia:
Son los niños de 6 a 12 años. Las escuelas, así como Instituciones de Bien Público dedicadas a este sector de vulnerabilidad social, cumplen un rol fundamental que estaremos acompañando, planificando en forma conjunta, diagramando las estrategias necesarias para que los niños - niñas, permanezcan en las escuelas y se adueñen de proyectos sanos.
4) La prevención de embarazos en jóvenes-niñas.
Relacionado con la Línea 1. Consideramos que debe comenzarse desde muy temprano a trabajar con ellas. Las escuelas secundarias, así como las primarias y los Centro de Salud, serán bases para poner en acción esta línea.
5) Centro de Atención a la Víctima.
Este espacio que funciona en el Palacio Municipalidad se encuentra atendido por un equipo de profesionales: Abogados, Psicóloga, Asistentes Sociales. Orienta y asesora a la víctima del maltrato. Será integrado a todas las otras líneas de acción. El objetivo a mediano plazo es encontrarle otro espacio físico.
Subprograma “B”: Reinserción Social
La ciudad dejó de ser aquella ciudad tranquila que tuvimos hasta hace unos años. Si bien los hechos delictivos que se suceden no responden a acciones de bandas organizadas, debemos manifestar que entramos en un proceso de profundización de la problemática con un creciente sentimiento de inseguridad ciudadana. Se vive una sensación de desprotección. Hemos verificado que los delitos son efectuados por menores, siendo éstos reincidentes e integrantes de familias con extremos problemas de contención afectiva.
Si bien es cierto que han disminuido las familias con carencias relacionadas a necesidades básicas insatisfechas, producto del proceso de mejora en la economía nacional, provincial y local, no se ha logrado la inserción de sus jóvenes al mundo del trabajo, porque consideramos que las familias no han podido producir junto con ellos compromisos, responsabilidades y ejemplos.
Nos encontramos con grupos de jóvenes que se reúnen en esquinas, plazas, casas abandonadas donde beben, fuman e ingieren algún tipo de sustancias, que los lleva luego a desarrollar conductas nocivas para la sociedad. Casi todos los actos delictivos son producidos por menores que se encuentran en esta situación. Sabemos que son miembros de las familias cuya atención ponemos en el Subprograma “A”. También sabemos que no han terminado la escolaridad, pero sobre todo sabemos que es necesario buscarlos, atraerlos y acompañarlos a cruzar el puente que los separa de la sociedad de Sunchales, que los hace marginales y los torna inaceptables hasta el punto de solicitar su expulsión.
Nos proponemos:
- Implementar un sistema local de Seguridad Comunitaria, que incremente los niveles de seguridad a partir de la conformación de un grupo de “Agentes Comunitarios” actuando en apoyo a la Policía local, especialmente en la prevención del delito y la contención del sector poblacional en riesgo con una fuerte participación en toda la comunidad.
- Proteger los derechos de los habitantes de la ciudad, mediante la acción preventiva y disuasiva a través de un patrullaje y comunicación permanente con la policía
- Asistir a la población en casos de emergencias particulares.
- Trabajar conjuntamente con las Vecinales para articular información y promover las acciones.
Para estos objetivos se han definido tres líneas de acción:
1) Estrechar lazos con ellos. Conocerlos, identificarlos. Conocer sus espacios –tiempos que no son los nuestros y que les permite sostenerse entre ellos, pero alejarse del resto, es decir quedarse del otro lado.
Inscribir en los espacios de ellos otras pautas culturales. Sabemos que esto no se logra de un día para otro, pero UN DÏA hay que empezar. Ya lo hemos hecho.
2) Poner a esos jóvenes en articulación con el deporte, con todas las manifestaciones de la cultura. Implicarlos con otros aprendizajes, no necesariamente con aquellos que nosotros creemos obligatorios o imprescindibles. Los talleres para el logro de aprendizajes y de conductas sociales, se conformarán según se detecten inclinaciones por determinadas actividades.
3) Insertarlos al mundo del trabajo. Para esto necesitamos el acompañamiento de las empresas locales que en el marco de la Responsabilidad Social Empresarial, podrán interpretar la importancia de contar con una ciudad más segura. Un joven quiere contar con dinero para desarrollar su vida. Trabajar implica poder sostenerse sin ayuda.
Si logramos que crucen el puente, de este lado debe haber señales de aceptación, de inclusión y de acompañamiento.
Saber, en definitiva, como dice Mario Benedetti en su poesía: El Puente
“Yo lo voy a cruzar sin prevenciones, en la otra orilla alguien me espera con un durazno y un país”
Los responsables del programa:
- Intendente Municipal: Dr. Oscar Abel Trinchieri.
- Secretario de Gobierno. Sr. Héctor Madoery.
- Secretaria de Desarrollo Social y Económico: Prof. Griselda Bonafede de Bocco
- Subsecretarios:
Desarrollo Social: Psicólogo Román González
Desarrollo Económico: Sr. Lucas Poletti.
Comunicación: Sr. Elvio Saravia
Cultura: Prof. Elvio Samudio
- Asistentes Sociales.
- Agentes Comunitarios.